RED DE CONTACTOS PERSONALES Y PROFESIONALES.
Hay dos cosas que resultan evidentes:
1- Cualquier empresa o responsable de seleccionar prefiere escoger entre quien conoce o tiene referencias positivas, que entre profesionales a los que no conoce. Se dice que la mayoría de los puestos de trabajo, hasta el 75 % según algunas fuentes no se ofertan publicamente, porque se elige a personas por otras vías. En las empresas pequeñas, las que contratan a más gente, este porcentaje es aún mayor. Así, se ahorra el coste de seleccionar y se intenta asegurar una mejor adaptación a la empresa y al puesto, contratando por ejemplo a personas que han trabajado anteriormente, promocionando a personas que trabajan en otros puestos, aprovechando el conocimiento que se tiene de personas que realizaron prácticas o voluntariados, o que trabajan para subcontratas o E.T.T., o incluso de la competencia, o recomendadas por trabajadores de la empresa o profesionales del sector...
2- En consecuencia, por muy bien que busques entre las ofertas de empleo, no tendrás opciones en la mayor parte de los empleos si no utilizas otros medios.
Así pues, cuando hablamos de red de contactos (o networking, hay quien usa el término en inglés), nos referimos a cómo emplear todo el potencial que pueden ofrecernos las personas que conocemos en el ámbito laboral o personal (amigos, familiares, compañeros y jefes de antiguos trabajos, de estudios, clientes, proveedores, etc.) para ayudarnos a encontrar empleo.
Se trata de aprovechar la información que se transmite "boca a boca", por canales diferentes y a los que no todo el mundo tiene acceso. La red de contactos tiene un doble utilidad o doble sentido:
Obtener información. No sólo de vacantes concretas, sino de qué piden cuando hay una vacante, en qué épocas suele haberlas, con quien hay que ponerse en contacto, qué es lo que valoran en un candidato o candidata, si aceptan y valoran la presentación de candidaturas...
Dar información. Dar a conocer a nuestros contactos nuestro perfil profesional y nuestra disposición a trabajar; ofrecer una imagen profesional positiva, interés en el sector, etc. Finalmente, es importante requerir de forma concreta información o referencias positivas cuando sea preciso.
Hasta aquí, es fácil de entender; lo realmente complicado viene ahora. Para emplear eficazmente nuestra red de contactos como herramienta de búsqueda de empleo, son precisas varias condiciones, algunas en el ámbito de los valores personales, o de nuestra forma de ser y relacionarnos, nada fáciles de cambiar:
1-Vencer ciertas resistencias sociales:
Timidez, miedo a pedir trabajo... En nuestra sociedad, admitir y proclamar que no se tiene trabajo , es como admitir que no se hace nada, que no sé es útil dentro de la comunidad o la familia; también influyen aspectos de género, edad, formación, etc. Admitir que se necesita trabajo y tener la valentía de informarlo y pedir ayuda a muchas personas, sin embargo, nos va a dar una imagen de buscador/a activo, de profesional que no se resigna a su situación.
Prejuicios y estereotipos; El pelota, el enchufe. Pedir información y trabajo a antiguos jefes, pedir a alguien que que nos recomiende, que interceda por nosotros... a veces se identifica con hacer la pelota o pedir un enchufe. Hay estereotipos y prejuicios que aunque por un lado nos protejan, por otro perjudican; trabajando durante años con personas desempleadas, puede observarse que cuando se pregunta sobre qué factores influyen en encontrar un empleo, recurrentemente una de las principales es la existencia de enchufes reservados a otras personas. Es algo que nos ayuda a explicarnos porqué otros tienen trabajo y nosotros/as no, con lo cual nos tranquiliza o conforma, pero a la vez nos desmoviliza. Cuando se intenta elaborar con estas mismas personas una definición de enchufe, descubrimos que se es mucho más benévolo; se entiende que el que arriesga al poner en marcha una empresa es lógico que contrate a su familia, o que se confie en trabajadores que han rendido bien anteso vienen avalados... El concepto de enchufe debería limitarse al acceso al empleo de personas que claramente no están cualificadas para un puesto, o quien accede por medios irregulares (sin transparencia, publicidad, igualdad de condiciones) en la función pública o quienes estén obligados a una selección con similares condiciones.